El hijo del camionero fallecido en el carril de frenado, denuncia negligencia empresarial

Apunta un «exceso de carga continuo», así como «falta de medios» en el mantenimiento del vehículo
Pedro Bautista, hijo de Juan Bautista, conductor fallecido el pasado 1 de abril cuando bajaba con su camión cargado de piedra desde las canteras de Macael hasta el molino y perdió los frenos de su vehículo, ha denunciado públicamente la «actitud e irresponsabilidad» de la empresa Acosan para la que trabajaba el conductor cuando se produjo el accidente.

Bautista ha censurado la actitud y el comportamiento de los responsables de dicha empresa, antes y después del siniestro y esgrime que el camión, que tenía más de 20 años, soportaba muy a menudo excesos de carga y problemas de todo tipo «que obligaban a mi padre a estar continuamente en el taller por averías», ha indicado.

A todo esto añade que el accidente se produjo un día después de pasar la ITV el camión y tras haber resultado desfavorable en dos ocasiones por un problema en los frenos de una rueda. Mientras el camión se reparaba para pasar la inspección, Pedro asegura que su padre trabajó con otro muy viejo «con las ruedas lisas y sin seguro conocido», aspectos que hacían pasar muy malos momentos al padre hasta que el Volvo camión accidentado estuvo arreglado.

Todas estas razones, el conocimiento de nuevos datos y las quejas continuas de su padre cuando le contaba que no le dejaban cambiar las ruedas al camión hasta el momento de pasar la ITV o que tenía que amortizar los viajes con el incremento de carga que oscilaba desde los 5.000 kilos hasta los 13.000 Kg. de más, doble permitido por la ley, le han llevado a tomar la decisión de hacer público su malestar.

Contra la empresa, argumenta que seis meses después del siniestro ésta no se ha dirigido a los familiares para «al menos, preguntar cómo estamos», y se pregunta cómo se rompió la transmisión, mientras se responde a sí mismo «cómo debe sufrir la mecánica de un camión de más de 20 años con ese exceso de peso bajando una cuesta de unos 5 kilómetros, con el desnivel del 7%, viaje tras viaje, día tras día, y así durante años».

El denunciante subraya que quizá sea costumbre de algunas empresas del sector obligar a sus conductores a llevar los camiones con exceso de carga, como hacían con su padre, y pie «a quien corresponda -sindicatos, asociación de empresarios, o inspección de trabajo que tome cartas en el asunto y evite que los camioneros tengan que jugarse la vida y se sancione duramente a las empresas que actúen de ese modo».

Bautista también cree que la inspección está haciendo bien su trabajo pero, después de seis meses, puede prescribir la sanción y la empresa, para él responsable, «quedar impune».

Recuerda que del camión siniestrado se desprendió una pieza de la transmisión mientras bajaba cargado, hecho apreciado por otro camionero que hizo señales a Juan mientras le adelantaba. Éste, ante la imposibilidad de contener el camión, hizo cambios de luces a su compañero, al que adelantó a gran velocidad.

Una vez superado el camión, entró en el carril de frenado, que tampoco lo detuvo y, después de 90 metros, salió otra vez a la carretera, recorrió 100 metros y cayó al barranco donde el conductor murió al instante.

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